Menta

La menta es una planta medicinal relativamente reciente, cultivada y utilizada especialmente desde el siglo XVII. Sus propiedades antiespasmódicas y descongestionantes se utilizan en casos de náuseas o enfermedades respiratorias. En la fricción sobre la piel, el aceite esencial de menta se utiliza contra los dolores de cabeza y los dolores musculares.

Origen y usos de la menta

Aunque los rastros de menta se remontan al antiguo Egipto, su uso médico es reciente. En el siglo XVII, se hibridó con las tres mentas conocidas anteriormente (M. aquatica, M. longifolia y M. rotundifolia), dando lugar a una especie más aromática, Mentha piperita. La menta pertenece a la familia Labiatae.

Se utilizan sus hojas secas o el aceite esencial obtenido de las flores. Su aceite esencial se utilizó muy rápidamente en la fricción sobre las sienes para aliviar los dolores de cabeza, o se inhaló durante los resfriados o la tos. Hoy en día, son sobre todo sus propiedades antiespasmódicas (contra los espasmos) las que se buscan en casos de náuseas, hinchazón o inflamación del intestino.

La menta, en dosis bajas, serviría como sedante (calmante). Además, aumentaría el suministro de leche y promovería la menstruación regular. También se propone en la bronquitis, las infecciones del tracto urinario y la diarrea. Aplicado en la fricción, aliviaría el dolor muscular.

¿Cómo funciona la menta?

El mentol y la mentona son los dos principales ingredientes activos de la menta. En los animales, tienen una acción antiespasmódica sobre las fibras musculares del sistema digestivo y respiratorio. Cuando se aplica aceite esencial de menta a la piel, provoca una sensación de frío que parece reducir la sensibilidad de los receptores del dolor.

¿Qué tan efectiva es la menta?

El análisis cruzado de dieciséis estudios en los que participaron más de 600 pacientes que padecían el síndrome del intestino irritable (una inflamación crónica del intestino) demostró que la ingestión de cápsulas de aceite esencial de menta en dosis de 180 a 200 mg reducía el dolor abdominal y otros síntomas, con una eficacia modesta pero significativa.

En un pequeño estudio clínico con placebo, las cápsulas que contenían una combinación de aceites esenciales de menta y alcaravea (Carum caraway) mostraron cierta eficacia para aliviar los síntomas de una digestión difícil. Algunos estudios también han indicado cierta eficacia de los extractos de menta en el tratamiento de las náuseas.

Por último, un estudio sobre el uso del aceite esencial de menta durante los exámenes radiológicos del aparato digestivo mostró una reducción de los espasmos del esófago y el duodeno y proporcionó mejores imágenes que con los antiespasmódicos utilizados habitualmente.

Los efectos del aceite esencial de menta en el dolor no han sido objeto de estudios clínicos de buena calidad; lo mismo ocurre con sus otros usos tradicionales.

Lo que piensan las autoridades sanitarias

La Agencia Europea de Medicamentos considera «médicamente bien establecido» el uso del aceite esencial de menta para «aliviar la flatulencia y el dolor abdominal, particularmente en el intestino irritable». Recomienda reservar su uso para adultos y niños mayores de ocho años.

También considera «médicamente bien establecido» el uso del aceite esencial de menta por aplicación cutánea para «aliviar los dolores de cabeza» en los adultos. La EMA también considera «tradicionalmente establecido» el uso del aceite esencial de menta por inhalación «para la tos y los resfriados, y por aplicación cutánea para los dolores musculares y los pequeños picores de la piel». El uso local está contraindicado en los niños menores de dos años y no se recomienda hasta los cuatro años.

En lo que respecta a las hojas de menta secas, la EMA considera que su uso para aliviar los síntomas de los trastornos digestivos, como la digestión difícil y la flatulencia, es «tradicionalmente establecido».

La Organización Mundial de la Salud reconoce que el uso del aceite esencial de menta «está científicamente establecido en el tratamiento del síndrome del intestino irritable y en dolencias digestivas como la flatulencia y la gastritis; externamente, el aceite esencial es eficaz contra los dolores musculares y de cabeza». Las hojas de menta se «utilizan tradicionalmente en el tratamiento sintomático de los trastornos digestivos, las flatulencias y los cólicos intestinales».

La Comisión E del Ministerio de Salud de Alemania reconoce el uso de las hojas de menta y la tintura de menta en «calambres gastrointestinales, incluidos los de la vesícula biliar y el tracto biliar».

La Cooperación Científica Europea en Fitoterapia reconoce el uso de la menta en «el tratamiento de síntomas de trastornos digestivos como flatulencia, síndrome de intestino irritable, así como tos y resfriados». También reconoce su aplicación local para aliviar «resfriados, dolores articulares, dolores de cabeza por tensión y síntomas de irritación de la piel».

Los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos consideran que la menta «puede ser útil para reducir los espasmos intestinales durante y después de las endoscopias (examen del tracto digestivo con una sonda de cámara) y para reducir los síntomas del síndrome del intestino irritable», subrayando la necesidad de realizar estudios adicionales antes de recomendar oficialmente su uso.

¿Cómo se usa la menta?

Formas y dosis de menta

El aceite esencial de menta debe envasarse en comprimidos o cápsulas gastro-resistentes (resistentes a la acidez del estómago) para evitar los espasmos laríngeos y la irritación del esófago y el estómago. En los estudios clínicos, la dosis varía con la edad:

0,2 a 0,4 ml hasta tres veces al día para adolescentes mayores de 12 años y adultos;
0,2 ml hasta tres veces al día para niños de 8 a 12 años.
Las cápsulas se toman antes de las comidas y el tratamiento se continúa hasta tres meses. En Francia no hay medicamentos que se puedan ingerir que contengan aceite esencial de menta.

Para descongestionar las vías respiratorias en caso de resfriado, se puede utilizar el aceite esencial de menta por inhalación, a razón de tres o cuatro gotas en un cuenco de agua caliente.

En la infusión, usamos de 3 a 6 g de hojas por día (una cucharada sopera para 150 ml de agua, dejando en infusión diez minutos).

Cuando se aplica a la piel, el aceite esencial siempre debe diluirse en otro aceite vegetal, para evitar cualquier riesgo de quemadura.

Contraindicaciones de la menta

Debido a que la menta parece estimular la secreción biliar, la existencia de cálculos en la vesícula biliar debe hacer que el uso oral de la menta esté contraindicado para evitar un ataque de cólico biliar.

Reacciones adversas y sobredosis de menta

Los efectos adversos del aceite esencial de menta se producen cuando entra en contacto directo con el esófago o el estómago, causando reflujo gastroesofágico y quemaduras.

La sobredosis accidental de aceite esencial de menta puede causar sarpullidos en la piel, dolores de cabeza, disminución del ritmo cardíaco y mareos que requieren atención médica inmediata. En los niños pequeños se han notificado reacciones adversas graves, como convulsiones, con el uso del aceite esencial de menta. Se han observado reacciones adversas de tipo agitación en los ancianos.

Interacciones de la menta con otras sustancias

La menta puede interactuar con una amplia gama de drogas porque parece inhibir algunas de las moléculas responsables de su eliminación por el cuerpo. Por lo tanto, hay que tener cuidado. Además, el aceite esencial de menta reduce la eficacia de ciertos medicamentos para el corazón (bloqueadores de los canales de calcio). Las personas que toman tratamientos a largo plazo deben consultar a su médico antes de tomar grandes cantidades de menta.

Menta, embarazo y lactancia

El uso terapéutico de la menta está contraindicado durante el primer trimestre de embarazo por su posible efecto estimulante en el útero. Las mujeres que están amamantando también deben abstenerse de tomarlo, ya que es probable que las sustancias activas de la menta pasen a la leche.

La menta en los niños

Debido a la particular sensibilidad de la laringe de los niños a la menta (apnea refleja por espasmo laríngeo), el uso de todas las formas de menta está contraindicado en los niños menores de dos años; no se recomienda entre los dos y los cuatro años de edad y en todos los niños propensos a las convulsiones.

Se desaconseja enérgicamente el uso del aceite esencial de menta en niños menores de ocho años. Es mejor reservarlo para los adultos.

En 2008, la Afssaps (organismo francés de seguridad de los productos sanitarios) publicó recomendaciones relativas al uso de cosméticos que contienen mentol en niños menores de seis años. Su contenido de mentol debe ser reducido (menos del 4,5% de mentol). Las dosis demasiado altas exponen a los niños a efectos adversos graves (incluidas las convulsiones).

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